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LIDERAZGO
TRANSFORMACIONAL Por Augusto Mansilla Rodriguez. |
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Emprendamos
una labor
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Stephen
Covey "
Hemos aprendido que la verdadera educación potencia y transforma al ser
humano en un agente de cambio que lleva su saber a la acción y progreso
social." John Kepner
En el corazón de la crisis global que
atormenta a la humanidad, hay una crisis fundamental de valores, que a su vez
lleva a una falta aguda de liderazgo moral en todos los niveles y dimensiones
del quehacer humano, sean éstas, sociales, económicas, políticas y
ambientales. Sin embargo, si hubiera un tiempo en la historia en que el mundo
entero estuviera con mayor necesidad de un liderazgo moral efectivo, es ahora,
porque ésta es la primera vez en la historia que la vida de la toda raza
humana está en peligro. En el ámbito del desarrollo social, hay una búsqueda de soluciones para los problemas serios que eligen nuestras comunidades, en que se hacen preguntas, tales como: ¿Cómo podemos responder a las necesidades de las masas con justicia? ¿Como podemos fomentar efectivamente la prosperidad en las comunidades? Las organizaciones que están haciendo esfuerzos por resolver los problemas complejos que afligen a los pueblos del mundo han descubierto que los medios científicos, tecnológicos y políticos no son suficientes por sí solos.
El desarrollo social implica el desarrollo
humano, un enfoque en el bienestar y progreso de cada persona. Se comprende el
proceso de desarrollo como un proceso dinámico y participativo por medio del
cual se satisfacen las necesidades fundamentales del ser humano. Esto implica
no solamente la satisfacción de necesidades básicas, tales como la
seguridad, la vivienda, el alimento, la salud, etc., sino también de
necesidades emocionales, intelectuales y espirituales. El Ser Humano abarca Tres Dimensiones
La educación, es sin duda la manera más
efectiva de desarrollar estas tres dimensiones de la persona y de orientarle
en el uso de estas capacidades en el desarrollo de la sociedad, contribuyendo
a la promoción de una civilización en progreso continuo.
Cualquier discusión acerca del liderazgo debe
aclarar qué se quiere decir con el término.
Desafortunadamente, la palabra líder tiene muchas connotaciones;
algunas contrarias al significado utilizado en la presente discusión.
Cuando se le pregunta a las personas qué significa ser un líder, a
menudo responden con ideas como las siguientes:
estar a cargo o en control de dar órdenes, estar al mando,
ser el número uno. Este
concepto prevaleciente de liderazgo, que está basado en la concentración de
poder sobre los otros, necesita ser cuestionado y reemplazado por un concepto
que se centre en el servicio a los demás.
La característica básica de un líder moral deberá ser el espíritu
de servicio: aquel que más sirve a la sociedad. En otras palabras, el concepto ideal de liderazgo es aquel
basado en el servicio. Lamentablemente,
han sido las formas egocéntricas del liderazgo las que han dominado las páginas
de la historia y tienden a prevalecer en los asuntos mundiales en la
actualidad. Las formas de
liderazgo autocrático, paternalista, manipulador y sabelotodo siguen
incapacitando los grupos que dicen servir, en los que todos tienden a buscar
el control mediante la concentración del poder de decisiones en sus propias
manos de tal manera que los otros sirvan su voluntad.
El mundo necesita exactamente lo contrario.
Lo que el mundo requiere es un nuevo tipo de liderazgo que esté
totalmente comprometido con los valores y principios morales que se basan en
la investigación independiente de la verdad y que guían el ejercicio de sus
capacidades en el servicio del bien común.
El marco propuesto asevera que existe un doble
propósito para la vida humana que da dirección y significado a la
existencia. El doble propósito
es que el individuo debe estar comprometido en procesos continuos de
transformación individual y colectiva. Cuando
este doble proceso sea reconocido y aceptado por el individuo como su propósito
existencial personal, proporcionará
la orientación básica para una vida moral activa. El primer aspecto de este doble propósito está
relacionado al proceso de la transformación personal.
El objetivo de este proceso es transformar las potencialidades latentes
del individuo en una realidad viviente en la cual los aspectos físicos,
intelectuales y espirituales del ser humano puedan alcanzar su más alta y
noble expresión. El segundo aspecto de este propósito tiene que
ver con un complejo proceso de la transformación social. El objetivo final de este proceso es la promoción
de una civilización en continuo progreso, basada en los principios de
justicia y amor. El desarrollo de
una sociedad justa en donde el bien común es promovido mediante estructuras
que faciliten la colaboración y la cooperación y en donde los beneficios de
la iniciativa y la creatividad individual sea salvaguardadas e incentivadas,
es en verdad la tarea altamente compleja y desafiante que enfrenta la
humanidad. Estos
dos aspectos del propósito de la existencia humana están íntimamente
interrelacionados. De un lado, es
imposible concebir la transformación social sin individuos que estén
activamente comprometidos en el proceso de la transformación personal, que
estén trabajando por su logro. De
otro lado, tampoco es posible lograr la transformación personal en un vacío
social. Sólo cuando un individuo
está comprometido en servir los procesos de transformación social puede
desarrollar sus potencialidades más altas y nobles.
En este
marco la verdad, conforma la base para la definición de la responsabilidad
moral. Se propone que existen dos
responsabilidades morales fundamentales que cada individuo debe cumplir: 1) La búsqueda
por y el reconocimiento de la verdad. 2) La
aplicación de la verdad en los procesos de transformación individual y
social y en todos los otros aspectos de la vida diaria. Cuando
cada individuo lucha sinceramente por cumplir estas dos responsabilidades
morales, entonces la luz de la verdad puede guiar el cumplimiento del doble
propósito de la existencia humana. El
significado del término verdad no está limitado a aquello que se descubre
mediante la investigación científica, sino también se refiere a las
verdades espirituales que han sido reveladas por las grandes religiones del
mundo y que proveen la base moral y espiritual para la civilización humana. Se cree que estas dos fuentes de la verdad no se contradicen,
sino más bien, son complementarias. Ambas
son necesarias para la promoción de una civilización en continuo progreso.
"No
se puede solucionar un problema con la misma mentalidad que se creó el
problema." – Einstein. El
establecimiento de nuevas estructuras de organización en el gobierno, la
educación, y el mundo empresarial, así como en las organizaciones
comunitarias trabajando
en el campo de desarrollo socio-económico, requerirá la transformación de
los modelos mentales disfuncionales prevalecientes, tales como los que
sostienen la necesidad de una administración basada en el control y la toma
de decisiones de manera autoritaria. La
propuesta de un Liderazgo Moral, enfrenta la necesidad de traer a la luz estos
tipos de modelos mentales con el fin de sujetarlos a un análisis crítico y
poner en cuestión sus supuestos subyacentes.
Los
esfuerzos comunitarios que aceptan los intereses personales del individuo como
su ética operativa generalmente fracasarán, debido a esta contradicción
interna. Más bien, necesitamos un compromiso con principios elevados y una
autodisciplina en su práctica para poder resistir la tendencia de servir
exclusivamente a nuestros intereses personales y para dirigir nuestras
acciones, con intenciones puras, hacia el bien común. La capacidad de
preocuparnos activamente por el bienestar de otros es característica de la
nobleza esencial del ser humano y sirve como una base que nos faculta para
contribuir a un desarrollo sostenible. Esta
es sólo una de las muchas capacidades morales que pueden ser incorporadas en
una estrategia de potenciación de las comunidades. La dinámica de adquirir
tanto capacidades morales como técnicas, es un proceso continuo que
constituye la fuerza que impulsa el progreso. Si
estamos conscientemente emprendidos en el proceso de desarrollar capacidades
morales, automáticamente nos volveremos una fuente de inspiración para los
demás. De esta manera, mediante nuestro propio proceso de transformación
personal, mientras interactuamos con la sociedad, influimos en la transformación
de los que nos rodean. La fuerza dinámica del ejemplo generado por la
transformación personal no puede ser subestimada. Se la podría considerar
como el lecho de roca del desarrollo sostenible.
El
elemento indispensable para el logro de un desarrollo sostenible es el
ejercicio de un liderazgo moral y ético, un liderazgo basado en principios
universales, tales como la unidad y la justicia, y orientado hacía el bien
común. Las capacidades que caracterizan un liderazgo moral efectivo pueden
ser cultivadas y desarrolladas dentro de familias, unidades educativas,
organizaciones y comunidades, a través de un amplio programa de educación
moral. Este
concepto de la persona moral implica que, para que el individuo llegue a ser
tal, debe poseer ciertas capacidades que lo habiliten a realizar acciones
morales. Saber qué es ético no
es suficiente. El individuo debe
poner su conocimiento en acción para llegar a ser una persona moral. Por lo
tanto, las capacidades que habilitan al individuo para conocer y actuar
moralmente son de importancia fundamental en el desarrollo del liderazgo
moral. Capacidad:
es estar facultado para realizar acciones y actividades que son generadas y
sostenidas por elementos correctamente desarrollados e integrados para ejercer
un desempeño específico de manera eficaz. En el
desarrollo de un proceso o programa de capacitación del aprendizaje sistemático
para el liderazgo moral basado en este concepto, la primera y más crítica
tarea es la de, identificar el grupo de capacidades que el proceso intentará
desarrollar. Las tareas
subsiguientes incluyen un análisis de los elementos de cada capacidad (por
ejemplo: virtudes, conceptos,
actitudes y destreza), lo que provee la perspectiva para el diseño de los
elementos curriculares y para la selección de los métodos de enseñanza
apropiados que facilitarán el proceso de aprendizaje. CONCEPTOS: Descripción
integral de su propósito y la importancia de su aplicación. DESTREZAS: Son
las habilidades mecánicas o funcionales necesarias para implementar una
capacidad. ACTITUDES: Son
patrones habituales de respuesta emocional, caracterizando el aspecto afectivo
de algunas capacidades. CUALIDADES: Se
refieren a las virtudes o atributos espirituales que constituyen el
comportamiento humano ideal. La
siguiente lista de capacidades consiste en aquellas que son consideradas como
fundamentales para el verdadero liderazgo moral durante esta era de transición.
Pensamos que en la medida que individuos que trabajan en organizaciones
desarrollen estas capacidades, habilitarán a sus instituciones para desempeñar
un importante rol de liderazgo moral en el proceso de transformación hacia
una sociedad global. Las 18
capacidades fundamentales que han sido identificadas son las siguientes:
La capacidad de evaluar nuestras
propias fortalezas y debilidades sin
involucrar al ego: la autoevaluación. La capacidad de aprender de la
reflexión sistemática sobre la acción dentro de un marco conceptual
consistente y evolutivo. La capacidad de pensar sistémicamente
en la búsqueda de soluciones. La capacidad de tomar la iniciativa
en forma creativa y disciplinada. La capacidad de mantener el esfuerzo,
perseverar y superar los obstáculos en el logro de objetivos. La capacidad de oponerse a las bajas
pasiones y tendencias egocéntricas por medio de volverse hacia propósitos y
capacidades más elevados. La capacidad de manejar sus asuntos y
responsabilidades con rectitud de conducta, basada en principios morales y
éticos.
La
capacidad de imbuir con amor los pensamientos y acciones propias. La capacidad de estimular a otros y
brindar alegría a sus corazones. La capacidad de participar
efectivamente en el proceso de la consulta para la toma de decisiones en
grupo. La capacidad de crear y promover la
unidad en la diversidad. La capacidad de ser un miembro cariñoso
y responsable de una familia.
La capacidad de contribuir al
establecimiento de la justicia. La capacidad de comprender las
relaciones de dominación y contribuir a su transformación con relaciones
basadas en la interconexión, la reciprocidad y el servicio. La capacidad de comprometerse en
potenciar las actividades educativas. La capacidad de formular una visión
de un futuro deseado, basada en valores y principios compartidos y de
articularla de una forma clara y sencilla que inspire compromiso para su
realización. La capacidad de servir en las
instituciones de la sociedad de manera que ayude a sus miembros a desarrollar
y utilizar sus talentos y capacidades en el servicio a la humanidad. La capacidad de percibir e
interpretar el significado de eventos y procesos sociales de la actualidad a
la luz de una perspectiva histórica adecuada.
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