Eduardo Arroyo*
América pasa por un importante momento de su historia. El país hegemón del mundo
(EEUU) pareciera declinar frente a otros poderes (China, Rusia, La India). Lo
confirman el aumento de su pobreza interna, el alto déficit comercial y una
deuda externa en manos de los bancos centrales de China y Japón, los que al
convertir la deuda en otras monedas amenazarían las bases de la economía
dolarizada. Son cosas de un primer mundo desigual, en el que por la acción
guerrerista e intervencionista de los halcones republicanos, se ha polarizado la
escena mundial. Pese a todo, los halcones no las tienen todas consigo ni en su
propio país ni en Afganistán, Irak, Corea del Norte, Líbano, Palestina y en
América del Sur, otrora patio trasero del hegemón.
Canadá sale gananciosa del TLCAN, no así México. Podrán haberse enriquecido los
grandes exportadores mexicanos pero Chiapas, Oaxaca y el sur mexicano son la
cara social de un país altamente dividido. A lo dicho se añade el muro físico
que separa a México de EEUU, quien artífice de la globalización (léase extensión
del capitalismo), ha llevado a una colosal inmigración hacia sus propios
territorios, no siempre legal, a la que sus sectores dominantes responden
construyendo una valla de contención. La globalización, el nexo entre las
naciones y el libre mercado quedan así cuestionados.
América Central se une en un CAFTA con los EEUU buscando superar sus
desigualdades. En América del Sur los gobiernos irrumpen por la izquierda desde
hace más de un lustro, con las excepciones de Perú y Colombia. Las
contradicciones internas de la Comunidad Andina y el Mercosur impiden consolidar
la Comunidad Sudamericana de Naciones. Los pueblos hartos de un mercado que no
resuelve cuestiones de fondo, apelan a un cambio del statu quo. Eso explica que
en la Comunidad Andina, broten los Correa en Ecuador, Morales en Bolivia y
Chávez en Venezuela , lo que los coloca a la vanguardia frente a Brasil,
Argentina, Uruguay y Chile, más moderados. Morales desde Bolivia plantea “ hacer
profundas reformas en la CAN y el Mercosur si queremos resolver el problema
económico de nuestros pueblos”.Caso contrario, desde el eje Caracas-La Paz, al
que se adicionaría Ecuador, se buscaría cambiar el sistema de comercio basados
en las organizaciones del campo y de las ciudades y los microempresarios crearán
su propio sistema de comercio para resolver las demandas de las mayorías
populares sudamericanas.
El
camino en nuestro continente, que posee la tasa de desigualdad de distribución
de ingresos más alta del mundo es, pues, la lucha por un nuevo sistema y la
integración debiéndose concretar la Comunidad Sudamericana de Naciones frente a
los hegemonismos que juegan a dividirnos.
* earroyo@urp.edu.pe
eduardoarroyo29@yahoo.es 
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